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Pedro Enrique Perez González

37 criterios para evaluar si tu idea de producto tiene futuro

Un marco práctico para detectar riesgos antes de seguir invirtiendo

Instrucciones

  • Buenas noticias para los que somos TDHA: Este post, sí que se lo puedes pasar a una IA.

  • La clave es que, tú como desarrollador o fundador de una sturtup, lo leas en diagonal para saber de qué se trata y que, una IA, haga el trabajo por tí.

  • Por eso, una vez que entiendas los conceptos principales, puedes pasarle el enlace a la IA que estés usando y que tenga más contexto de tu proyecto (puede ser Claude Code, Copilot o ChatGPT).

  • Si tiene los suficientes datos, el LLM debe sacar la nota para decirte si tu producto va a tener éxito o no, con lo que tendrás libertad de elegir para abandonar, cambiar la dirección, o seguir si quieres pasar de lo que te diga nadie porque creas que sabes algo que otros no.

  • Por eso, primero entiende el post por encima, y luego pásale el enlace a la IA.

Cómo saber si una idea de producto tiene futuro

Estaba en la selva de Perú, en el viaje de novios, leyendo Pensar rápido, pensar despacio, de Daniel Kahneman, y apareció una referencia que me llamó mucho la atención: un servicio canadiense que ayudaba a inventores a evaluar si sus ideas tenían posibilidades reales de llegar al mercado.

Yo en la selva

Ahora que, más que nunca, estamos lanzando más productos, me pareció interesante que todos los que estamos con esto hiciéramos un ejercicio de autocrítica para saber si lo que estamos lanzando es una mierda o si, de verdad, tiene cabida en el mercado.

No era una evaluación basada en intuición, entusiasmo o frases tipo “esto va a revolucionar el sector”. Era algo mucho más frío: una revisión estructurada de una invención usando decenas de criterios.

Eso me interesó porque, cuando estás construyendo un producto, es muy fácil enamorarte de la idea. También es muy fácil confundir interés con demanda, funcionalidad con negocio, o una buena demo con un producto vendible.

Por eso me pareció útil recuperar este enfoque y adaptarlo al contexto actual: startups, productos digitales, herramientas SaaS, productos industriales, aplicaciones internas, plataformas B2B o cualquier iniciativa que requiera inversión de tiempo, dinero y energía.

Este artículo explica de dónde vienen esos 37 criterios, para qué sirven y cómo se pueden usar hoy, incluso con ayuda de una IA.

De dónde vienen los 37 criterios

Esquema

Los 37 criterios vienen del Inventor’s Assistance Program (IAP), un programa del Canadian Innovation Centre, en Waterloo, Canadá.

El objetivo del programa era ayudar a inventores independientes a evaluar sus ideas antes de invertir demasiado en desarrollo, fabricación, patentes, marketing o comercialización.

Es decir, tú le das tu idea y unos analistas del IAP, de manera gratuita, evaluan cada invención en una fase temprana, antes de que llegara al mercado, usando una lista fija de 37 dimensiones. Cada dimensión se puntuaba en una escala de tres niveles:

  • Acceptable: el criterio no presenta un problema serio.

  • Borderline: hay dudas o riesgos relevantes.

  • Critical weakness: existe una debilidad crítica que puede comprometer el éxito del proyecto.

El enfoque fue estudiado por Thomas Åstebro y John L. Michela en el artículo académico “Predictors of the Survival of Innovations”, publicado en Journal of Product Innovation Management en 2005.

Según ese estudio, los criterios no se usaban solo para decir si una idea era “buena” o “mala”. Servían sobre todo para detectar debilidades concretas en áreas como:

  • viabilidad técnica,

  • producción,

  • mercado,

  • adopción,

  • competencia,

  • costes comerciales,

  • riesgos legales,

  • rentabilidad,

  • protección,

  • inversión necesaria.

La idea de fondo es sencilla: una innovación puede fallar por muchas razones distintas. No basta con que haya una necesidad, ni con que el producto funcione técnicamente, ni con que el mercado parezca grande.

Un producto tiene que sobrevivir en el mercado.

Qué descubrieron los estudios

Uno de los puntos más interesantes del trabajo de Åstebro y Michela es que algunas variables predecían mejor la supervivencia de una innovación que otras.

En su análisis, tres factores resultaron especialmente relevantes:

  1. Demanda estable y predecible
    No basta con que exista un mercado grande. Es importante que la demanda no sea demasiado incierta o volátil.

  2. Precio suficiente para sostener la rentabilidad
    Un producto puede gustar, pero si no se puede vender con margen suficiente, el proyecto se debilita.

  3. Madurez técnica del producto antes de lanzarlo
    Lanzar algo demasiado verde puede dañar la adopción, la confianza y la supervivencia del producto.

La competencia también aparecía como un factor relevante, aunque con un efecto más marginal en el estudio.

La conclusión es muy útil: tener una buena idea no es suficiente.

También necesitas una demanda razonablemente estable, un precio viable, una solución suficientemente madura y una posición defendible frente a alternativas existentes o futuras.

Para qué sirve esta evaluación

Esta evaluación sirve para tomar distancia.

Cuando una persona está construyendo un producto, suele estar demasiado cerca de la idea. Conoce el esfuerzo que hay detrás, las posibilidades futuras, la visión completa y todo lo que “podría llegar a ser”.

Pero el mercado no compra posibilidades futuras. Compra soluciones concretas a problemas concretos.

Los 37 criterios ayudan a separar varias preguntas que a menudo se mezclan:

  • ¿El producto puede construirse?

  • ¿El producto resuelve un problema real?

  • ¿El cliente entiende el valor?

  • ¿El cliente está dispuesto a pagar?

  • ¿El precio deja margen?

  • ¿El producto encaja con la forma actual de trabajar?

  • ¿Hay demasiada fricción de adopción?

  • ¿La competencia puede copiarlo fácilmente?

  • ¿El mercado es suficientemente grande?

  • ¿La demanda será recurrente?

  • ¿Hay riesgos legales, técnicos o comerciales relevantes?

  • ¿La inversión necesaria tiene sentido?

La utilidad no está en obtener una “nota mágica”. La utilidad está en detectar dónde están las debilidades.

Una evaluación honesta puede evitar varios errores frecuentes:

  • seguir construyendo funcionalidades sin validar demanda,

  • invertir en tecnología antes de entender el canal comercial,

  • asumir que el usuario y el comprador son la misma persona,

  • confundir visitas o likes con intención de compra,

  • entrar en un mercado con un precio inviable,

  • lanzar demasiado pronto,

  • lanzar demasiado tarde,

  • intentar vender un producto que exige demasiado cambio de comportamiento.

Los 37 criterios

A continuación tienes una adaptación práctica de los 37 criterios originales.

No es una traducción literal orientada a inventos físicos, sino una versión pensada para evaluar productos actuales: software, SaaS, plataformas, herramientas de IA, productos industriales, aplicaciones móviles o soluciones B2B.

1. Factores técnicos

1. Viabilidad técnica

¿La solución técnica es posible con la tecnología, el equipo y los recursos actuales?

No se trata de si algo sería posible “algún día”, sino de si puede construirse de forma razonable ahora.

2. Rendimiento funcional

¿El producto cumple bien la función principal para la que fue diseñado?

La pregunta clave es: ¿resuelve el problema en la práctica o solo lo demuestra en una demo?

3. Investigación y desarrollo pendiente

¿Cuánto trabajo técnico falta para llegar a una versión usable, estable y vendible?

Un producto puede ser prometedor, pero si requiere demasiado desarrollo antes de aportar valor, el riesgo aumenta.

4. Importancia tecnológica

¿La solución aporta algo relevante desde el punto de vista tecnológico o de aplicación?

No todas las innovaciones tienen que ser científicamente revolucionarias. A veces la innovación está en aplicar tecnología existente de una forma más útil, simple o accesible.

5. Seguridad

¿El producto puede generar daños, errores críticos, exposición de datos, accidentes o decisiones peligrosas?

En productos digitales, esto incluye ciberseguridad, privacidad, permisos, pérdida de información y mal uso de la herramienta.

6. Impacto ambiental

¿El producto tiene impactos ambientales relevantes?

En software puede parecer menor, pero puede aplicar si hay uso intensivo de computación, almacenamiento masivo, hardware, dispositivos, desplazamientos o procesos industriales asociados.

2. Factores de producción

7. Tecnología de producción

¿Existen las capacidades necesarias para producir, desplegar, mantener y escalar el producto?

En software, esto incluye arquitectura, infraestructura, despliegues, soporte, observabilidad, backups y mantenimiento.

8. Coste de preparación

¿Cuánto cuesta preparar el producto para servirlo al mercado?

En productos físicos puede ser utillaje. En software puede ser infraestructura, automatización, diseño, onboarding, documentación, legal, analítica, soporte o integraciones mínimas.

9. Coste de producción

¿Se puede entregar el producto a un coste razonable?

En SaaS, esta pregunta es crítica. Hay que considerar almacenamiento, IA, servidores, APIs externas, soporte humano, procesamiento, ancho de banda y mantenimiento.

3. Factores de mercado: demanda

10. Necesidad

¿El producto resuelve un problema real, frecuente y reconocible para el cliente?

No basta con que el problema exista. El cliente tiene que reconocerlo como suficientemente importante.

11. Mercado potencial

¿El mercado es suficientemente grande y duradero?

Un producto puede resolver muy bien un problema, pero dirigirse a un mercado demasiado pequeño o difícil de alcanzar.

12. Tendencia de demanda

¿La demanda esperada está creciendo, se mantiene estable o está disminuyendo?

Es mejor entrar en un mercado donde el problema se vuelve más importante con el tiempo.

13. Duración de la demanda

¿La necesidad será de largo plazo?

Algunos productos resuelven una moda temporal. Otros atacan problemas estructurales que existirán durante años.

14. Previsibilidad de la demanda

¿Es posible estimar ventas, recurrencia o uso con cierta fiabilidad?

La demanda impredecible dificulta planificación, pricing, contratación, inversión y supervivencia.

15. Potencial de línea de producto

¿La idea puede derivar en otros productos, módulos, servicios o casos de uso rentables?

Esto reduce el riesgo porque permite crecer hacia mercados relacionados.

4. Factores de aceptación

16. Beneficio social

¿El producto aporta algún beneficio general más allá del beneficio privado del cliente?

No siempre es decisivo, pero puede ayudar en productos vinculados a sostenibilidad, seguridad, salud, educación, eficiencia pública o reducción de desperdicio.

17. Compatibilidad

¿El producto encaja con la forma actual de trabajar del cliente?

Este criterio es fundamental. Muchas soluciones fallan no porque sean malas, sino porque exigen cambiar demasiados hábitos.

18. Facilidad de aprendizaje

¿El cliente puede aprender a usar el producto rápidamente?

Si el valor no se entiende pronto, la adopción se complica.

19. Visibilidad de las ventajas

¿El beneficio del producto es evidente para el cliente?

Algunos productos tienen valor real, pero cuesta explicarlo. Eso encarece ventas y marketing.

20. Apariencia y percepción

¿El producto transmite calidad, confianza y profesionalidad?

En productos digitales, la interfaz, la velocidad, la claridad y la sensación de robustez influyen mucho en la confianza.

21. Funcionalidad comparativa

¿El producto funciona mejor que las alternativas o cubre algo que hoy no está bien resuelto?

Aquí hay que comparar contra competidores reales, pero también contra hojas Excel, WhatsApp, carpetas, procesos manuales o soluciones internas.

22. Durabilidad

¿El producto seguirá siendo útil durante un periodo largo?

En SaaS, puede traducirse en recurrencia: ¿el cliente lo usará cada semana, cada mes o solo una vez?

23. Servicio y mantenimiento

¿El producto requiere menos soporte, menos mantenimiento o menos esfuerzo que las alternativas?

Si una herramienta resuelve un problema pero genera mucho trabajo nuevo, su adopción será más difícil.

5. Competencia

24. Precio

¿El producto tiene una ventaja de precio o una relación valor/precio clara frente a alternativas?

No siempre hay que ser más barato. Pero sí hay que justificar bien el precio.

25. Competencia existente

¿Ya existen alternativas que hacen difícil o costosa la entrada al mercado?

La competencia no siempre es una empresa igual. Muchas veces la alternativa real es “seguir como hasta ahora”.

26. Nueva competencia

¿Es probable que aparezcan competidores o imitadores que reduzcan la ventaja inicial?

Si la idea es fácil de copiar, hay que buscar defensas: distribución, marca, datos, especialización, integraciones, experiencia de usuario o velocidad de ejecución.

6. Esfuerzo comercial

27. Investigación de mercado necesaria

¿Cuánto esfuerzo falta para entender bien el cliente, el precio, el canal y el posicionamiento?

Si todavía no sabes quién compra, quién usa, cuánto pagaría y qué alternativa usa hoy, este criterio es débil.

28. Coste de promoción

¿Cuánto costará conseguir que el mercado conozca y pruebe el producto?

Un producto puede ser bueno y aun así morir porque adquirir clientes es demasiado caro.

29. Distribución

¿Qué tan difícil será acceder a los canales de venta adecuados?

En B2B, distribución puede significar ventas directas, partners, integraciones, marketplaces, consultoras, comunidades profesionales o acuerdos con empresas.

7. Factores de riesgo

30. Legalidad y normativa

¿El producto cumple leyes, regulaciones, estándares y obligaciones aplicables?

En software, esto puede incluir protección de datos, propiedad intelectual, seguridad, accesibilidad, regulación sectorial y responsabilidad contractual.

31. Riesgo de desarrollo

¿Cuánta incertidumbre queda hasta tener un producto completo, estable y listo para mercado?

No es lo mismo tener una demo que tener un producto vendible y mantenible.

32. Dependencia

¿El producto depende demasiado de terceros, plataformas, APIs, proveedores, regulaciones o integraciones externas?

Cuanta más dependencia crítica, más riesgo.

33. Protección

¿Existe alguna forma de defender la ventaja?

Puede ser patente, secreto industrial, marca, datos, know-how, comunidad, distribución, especialización sectorial, velocidad o integración profunda en procesos del cliente.

34. Tamaño de la inversión

¿La inversión necesaria para llevar el proyecto al mercado es razonable y conseguible?

Un producto puede ser bueno, pero requerir más recursos de los disponibles.

35. Ventas potenciales

¿El volumen de ventas esperado justifica iniciar o continuar el proyecto?

Aquí hay que evitar autoengaños: interés no es venta, visitas no son ingresos y usuarios gratuitos no son necesariamente clientes.

36. Periodo de recuperación

¿Cuánto tiempo hará falta para recuperar la inversión inicial?

Cuanto más largo sea el periodo de recuperación, más riesgo financiero tiene el proyecto.

37. Rentabilidad

¿El proyecto puede generar más beneficio que otras alternativas de inversión de tiempo y capital?

Esta pregunta es incómoda, pero necesaria. No basta con que algo pueda funcionar. Tiene que merecer la pena frente a otras cosas que podrías estar haciendo.

Cómo usar los criterios

Una forma simple de usar esta evaluación es clasificar cada criterio con una de estas cinco etiquetas:

  • Fuerte

  • Aceptable

  • Débil

  • Desconocido

  • Riesgo crítico

La etiqueta Desconocido es muy importante. En fases tempranas, muchos emprendedores no tienen datos suficientes. Eso no es necesariamente malo. Lo peligroso es tratar una hipótesis como si fuera un hecho.

Por ejemplo:

  • “Creo que la gente pagaría” no es un dato.

  • “Tres empresas han pedido precio” es una señal.

  • “Dos empresas han pagado una prueba” es una señal más fuerte.

  • “Diez empresas renuevan cada mes” ya empieza a parecer validación.

La evaluación debe separar claramente:

  • hechos,

  • hipótesis,

  • intuiciones,

  • señales débiles,

  • señales fuertes,

  • riesgos críticos.

Qué datos conviene reunir antes de pedir una evaluación

Para que una IA, un asesor o una persona externa evalúe bien tu proyecto, conviene aportar datos como estos:

1. Nombre del proyecto:
2. Descripción en una frase:
3. Problema que resuelve:
4. Cliente objetivo:
5. Usuario que usa el producto:
6. Persona que paga:
7. Alternativas actuales:
8. Qué hace hoy el cliente para resolver el problema:
9. Estado actual del producto:
10. Qué puede hacer hoy:
11. Qué no puede hacer todavía:
12. Métricas disponibles:
13. Número de visitas:
14. Número de leads:
15. Número de usuarios activos:
16. Número de clientes de pago:
17. Feedback recibido:
18. Precio actual o previsto:
19. Coste aproximado de entregar el servicio:
20. Principales competidores:
21. Principal canal de adquisición:
22. Principales riesgos técnicos:
23. Principales riesgos comerciales:
24. Funcionalidades diferenciales:
25. Qué hipótesis quieres validar ahora:

Cuanto más concreta sea la información, mejor será la evaluación.

Prompt para evaluar tu proyecto con IA

Puedes copiar este prompt y pasárselo a una IA junto con el enlace a este artículo.

Quiero que evalúes mi proyecto usando los 37 criterios del Inventor's Assistance Program del Canadian Innovation Centre, adaptados a productos actuales.

Sé crítico, neutral y directo. No intentes motivarme artificialmente. Lo importante es detectar riesgos reales.

Para cada criterio, clasifica el estado como:
- Fuerte
- Aceptable
- Débil
- Desconocido
- Riesgo crítico

Para cada criterio, dame:
1. Evaluación
2. Justificación
3. Qué dato falta, si aplica
4. Acción recomendada

Después, resume:
- 5 fortalezas principales
- 5 debilidades principales
- 5 riesgos críticos
- 5 hipótesis que debo validar
- Qué no debería construir todavía
- Qué debería hacer en los próximos 30 días
- Qué tendría que pasar para considerar que el proyecto está validado
- Qué tendría que pasar para abandonarlo o cambiarlo radicalmente

Aquí tienes la información del proyecto:

[pega aquí la información del proyecto]

Limitaciones de este enfoque

Estos criterios no predicen el futuro con certeza.

No son una fórmula mágica. No sustituyen entrevistas, ventas reales, pruebas de mercado, análisis financiero ni conocimiento sectorial.

Además, los criterios originales se aplicaban a invenciones evaluadas por expertos en un contexto concreto. No se pueden trasladar de forma mecánica a cualquier startup moderna.

Pero sí tienen mucho valor como herramienta de pensamiento.

Sirven para hacer mejores preguntas, reducir sesgos y evitar una de las trampas más comunes al construir productos: enamorarse de la solución antes de validar suficientemente el problema, el mercado, el precio y la adopción.

Una forma práctica de interpretar el resultado

Si una evaluación tiene muchos criterios marcados como Desconocido, no significa necesariamente que el proyecto sea malo. Significa que estás en fase de incertidumbre y necesitas validar.

Si tiene muchos criterios Débiles, probablemente necesitas ajustar el producto, el segmento, el pricing o la propuesta de valor.

Si aparece algún Riesgo crítico, hay que tratarlo antes de seguir invirtiendo demasiado.

Algunos ejemplos de riesgos críticos:

  • no está claro quién paga,

  • el coste de entregar el servicio supera el precio posible,

  • el producto exige demasiado cambio de comportamiento,

  • la competencia puede copiarlo fácilmente y tiene mejor distribución,

  • el usuario no percibe el valor en los primeros minutos,

  • la necesidad existe pero no es suficientemente dolorosa,

  • la solución depende de integraciones imposibles o demasiado caras,

  • el producto funciona en demo pero no en uso real.

Conclusión

Los 37 criterios son una buena herramienta para mirar una idea con más frialdad.

No sirven para matar ideas por sistema. Tampoco sirven para justificar cualquier proyecto. Sirven para algo más útil: entender dónde está realmente el riesgo.

Una buena idea puede fallar por precio.

Un producto técnicamente brillante puede fallar por distribución.

Una solución necesaria puede fallar porque el cliente no quiere cambiar su forma de trabajar.

Una demo atractiva puede fallar porque nadie paga por ella.

Y una idea aparentemente simple puede convertirse en buen negocio si resuelve un problema frecuente, se entiende rápido, se vende con margen y encaja bien en el flujo real del cliente.

La pregunta no es solo:

¿Es buena mi idea?

La pregunta correcta es:

¿Qué tendría que ser cierto para que este proyecto sobreviva en el mercado?

Los 37 criterios ayudan precisamente a responder eso.

Referencias