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Pedro Enrique Perez González

La IA y la rendición cognitiva

Por qué nos estamos volviendo más gilipollas

Disclaimer

Reconozco que este post es más para mí, que para ti.

Seguramente, lo hayas abierto curioseando, desde el reel de LinkedIn.

Seguramente acabe sepultado entre tus pestañas del navegador. Esas que luego vas a cerrar todas de golpe cuando acabes cierres sesión.

Puede que lo leas en diagonal, buscando una respuesta porque "esto a mí me pasa".

Incluso, puede que le pases la URL a ChatGPT o Claude pidiéndole un resumen.

Mención aparte, a esos que incluso comenten porque se sientan atacados sin haber leído el post.

En definitiva, este post acabará en el olvido dentro de una carpeta de Hostinger esperando que, la quiebra de este o siendo absorbido por una gran holding, haga una reestructuración de servicios y deje de estar disponible.

Sabiendo todo esto, este post es sólo para mí.

Para digerir, vomitar y razonar lo que está pasando con la IA. Porque creo que nos estamos volviendo más gilipollas.

Si te interesa saber mi opinión del porqué, bienvenido.

Lee, comprende y escribe

Rendición cognitiva

Es el viernes de antes de mi boda. Estoy escribiendo tarjetas de agradecimiento para todos los invitados (Sí, una a una, la mitad de los invitados que venían por mí). Voy a escribir la de mi sobrino, que tiene 4 años. Quiero escribirle algo especial.

Me paro a pensar un poco. Quiero escribir sobre el mundo del futuro y cómo puede vivir mejor en él.

Vas a un mundo en donde casi nadie lee, comprende ni escribe. Lee, comprende y escribe.

Creo que es lo mejor que puedo darle.

En un mundo donde todo la gente delegará sus decisiones a la IA, aquella persona que tenga un pensamiento crítico bien curado, podrá ser el puto amo.

Y yo veo ese mundo muy cerca.

Por eso, quería predicar con el ejemplo.

Las disonancias tecnológicas

Rendición cognitiva

No estamos usando las habilidades de aquello para lo que fuimos creados. Curiosamente, por la habilidad de crear herramientas.

Los medios de transporte nos quitan la habilidad de transportarnos por nosotros mismos, de usar nuestras piernas e ir de un punto A a B.

La industria de la alimentación nos lastra la habilidad para cazar, recolectar o cultivar nuestra propia comida.

Las redes sociales, nos hacen ser menos sociales.

Y, la inteligencia artificial, nos hará ser menos inteligentes. Más gilipollas.

Continuamente delegamos nuestras habilidades a una herramienta que creamos.

Y ya sabemos cómo acaba esto, sedentarismo, obesidad, ansiedad y también acabará con personas más gilipollas. Incluido yo.

"Porque lo dice la IA"

Rendición cognitiva

Quería escribir sobre la rendición cognitiva. Un término del que leí hace unas semanas y que me pareció muy acertado.

Yo, que acabo de currar ahora, con 3 sesiones de VS Code abiertas, 4 pestañas de ChatGPT y saliendo de la 4ª reunión, tenía el cerebro hecho un queso gruyer. Lo tenía como con una especie de modo vibración que no me deja concentrarme en nada que no sea ejecutar un prompt o revisar el correo.

¿Qué hago?

Otra sesión de ChatGPT:

Quiero escribir un artículo para hablar de la rendición cognitiva provocada por las herramientas de IA. Qué podría contar sobre ello?

Maaaaal. Empezamos mal.

Todo lo que me volcó, mierda. No era yo y, ni mucho menos, me servía como la catarsis que buscaba atravesar.

Ojo, que no estoy diciendo que en mi día a día no me valga o que sea un hater. Que, en mi día a día, reconozco que la IA es un 90% del trabajo que produzco (el valor lo genero yo, como individuo).

El problema era que no quería delegar el proceso mental de decidir cómo quería orientar el post, cómo vestirlo, qué tono coger.

Esas decisiones, son las que veo que estamos delegando a la IA. Y, por ahí, mal vamos. Ya he escuchado varias veces aquello de "Porque lo dice la IA", "La IA me ha dicho que..." o la IA pollas en vinagre, en decisiones bastante críticas, de aquellas que, una vez empezado el camino con esa decisión, te pueden costar semanas o meses.

Y esas decisiones, por los recursos cognitivos que nos consumen, es muy fácil que queramos delegarlas a la IA. Son decisiones que, para tomarlas, implican que nos sentemos, con papel y boli, y nos pongamos a escribir o pensar. Sin estímulos de ningún tipo. Ni de móvil ni de ná.

Pero no. Tenemos un entorno que no nos deja. Que es pegajoso de cojones y quiere que nuestra atención esté en otro lado.

Y, lo más fácil para nuestro cerebro, es delegar estos recursos cognitivos a la IA.

Y eso, compañero, se llama rendición cognitiva.

¿Qué es la rendición cognitiva?

Rendición cognitiva

La rendición cognitiva es dejar de pensar porque pensar pesa.

Es ese momento en el que no usas la IA como una herramienta para contrastar, ordenar o acelerar una idea que ya estás trabajando, sino como una especie de padre tecnológico que te dice qué tienes que opinar, qué tienes que decidir o cómo tienes que mirar un problema.

Y ojo, no hablo de pedirle que te resuma un texto, que te ayude a estructurar una presentación o que te saque de un bloqueo puntual. Eso puede ser útil. Muy útil. Hablo de otra cosa.

Hablo de cuando renuncias al esfuerzo incómodo de formar criterio.

Cuando no sabes si algo está bien, pero como la IA te lo ha dicho con tono seguro, lo compras.

Cuando tienes que tomar una decisión importante y, en vez de sentarte a entender las implicaciones, le pides a un modelo que te devuelva una respuesta envuelta en falsa claridad.

Cuando confundes fluidez con inteligencia. Porque la IA escribe bonito, ordenado, convincente. Y nuestro cerebro, que es bastante vago cuando puede serlo, interpreta esa limpieza como verdad.

La rendición cognitiva no es usar IA. Es usarla para no tener que atravesar la parte difícil del pensamiento: la duda, la contradicción, el aburrimiento, el folio en blanco, la sensación de no saber por dónde empezar.

Y esa parte, precisamente esa parte que tanto molesta, es donde se fabrica el criterio.

Si la externalizamos siempre, si cada vez que algo nos exige un poco de silencio mental abrimos una ventana de ChatGPT, no estamos ganando superpoderes. Estamos atrofiando el músculo.

Igual que puedes tener un coche y aun así deberías poder caminar, puedes tener IA y aun así deberías poder pensar.

Porque el problema no es que la IA piense por ti una vez.

El problema es que te acostumbres a que, pensar por ti mismo, sea opcional.

No lo digo yo, lo dicen los datos

Rendición cognitiva

Que somos cada vez más gilipollas, no sólo lo digo yo.

Lo dicen los datos que apuntan a que nuestra capacidad de atención se ha reducido. No voy a poner ningún gráfico ni su puta madre porque sé que lo sabes. Sé que sabes (y sientes) que, con el uso de las redes sociales y sus reels de medio segundo, estamos atrofiando nuestra capacidad de atención.

Lo notas cuando abres un vídeo de tres minutos y miras la barra de progreso antes de que la persona haya terminado la primera frase.

Lo notas cuando lees un párrafo largo y, a mitad, tu cerebro ya está buscando otra cosa. Una notificación. Una pestaña. Un audio. Cualquier mierda que nos dé una recompensa rápida.

Lo notas cuando estás viendo una serie y, aun así, tienes el móvil en la mano. Como si una pantalla no fuera suficiente. Como si necesitáramos dopamina en multipantalla para no enfrentarnos al horror de estar simplemente mirando algo.

Y claro, si nuestra atención se reduce, nuestro cerebro procesa menos información. Y si procesa menos información, nuestra capacidad para relacionarla, cuestionarla y convertirla en criterio también se va a la mierda.

Porque pensar no es sólo tener una idea. Pensar es aguantar una idea el tiempo suficiente como para darle vueltas. Compararla con otra. Dudar de ella. Escribirla. Reescribirla. Ver dónde cojea. Dejarla reposar. Volver a ella al día siguiente y darte cuenta de que igual ayer estabas diciendo una gilipollez.

Pero para eso hace falta atención sostenida.

Y cada vez tenemos menos.

La IA entra justo ahí, en ese hueco. En ese momento en el que estás cansado, saturado, disperso y no te apetece pensar. Le pides una respuesta y te la da. Ordenada, limpia, con bullets y tono de consultor que ha dormido ocho horas.

El problema es que, si tu atención ya venía tocada, esa respuesta no la analizas. La consumes.

Y consumir respuestas no es lo mismo que construir pensamiento.

El día de mañana

Vale, hemos caído todos en la trampa de la rendición cognitiva y nos hemos vuelto más gilipollas.

Ahora, qué?

Yo no tengo ni puta idea, la verdad.

Lo que puedo hacer es darte mi opinión.

Pero debes tener algo en cuenta: soy una persona bastante compulsiva y, por cartas genéticas, con una ligera depresión crónica. No soy ejemplo de nada, ni opinión, ni actitud.

Pero si, por algún casual os interesa saber mi perspectiva del percal que se nos viene, ahí va.

Creo que esta es una buena circunstancia para destacar. No es coña. Después de todo este texto tan nihilista, creo que hay mucho y muy bueno por hacer. Pero para las personas que quieran romper el muro de cristal traslúcido que nos impone el entorno.

Ese estudiante de universidad que no dice "si ya lo sabe la IA para qué lo tengo que aprender yo".

Ese estudiante que entiende que aprender no va de almacenar datos como si fuera un disco duro cutre, sino de construir una cabeza capaz de conectar cosas. De saber cuándo una respuesta tiene sentido y cuándo es una mierda envuelta en formato académico.

Ese trabajador que quiere recibir todo el contexto posible porque confía en su criterio y quiere proponer mejores procesos en su empresa. No el que espera a que la IA le escupa una solución prefabricada, sino el que la usa para contrastar, acelerar y afilar una idea que ya está trabajando.

Ese profesional que no se conforma con decir "lo ha hecho la IA" como si eso fuera garantía de algo. Que revisa, pregunta, duda, comprueba y se hace responsable de lo que entrega.

Ese perfil va a valer oro.

Porque cuando todo el mundo tenga acceso a las mismas herramientas, la diferencia no estará en quién usa IA y quién no. Eso será como decir que sabes usar Google o Excel. La diferencia estará en quién tiene suficiente criterio para saber qué pedir, qué aceptar, qué descartar y qué mejorar.

La IA puede darte velocidad, pero no dirección.

Puede darte opciones, pero no juicio.

Puede darte una respuesta, pero no puede vivir las consecuencias de decidir por ti.

Y ahí es donde creo que se abre una oportunidad enorme. Para quien lea. Para quien escriba. Para quien aguante diez minutos más pensando cuando el cuerpo le pide seguir haciendo scroll. Para quien use la IA como herramienta, no como sustituto de su cabeza.

Ese será el que destaque.

Por eso, para mi sobrino de 4 años y todos los que vienen con él.

Lee, comprende y escribe

Rendición cognitiva